Afecciones vinculadas a la leche

Afecciones vinculadas a la leche

En este artículo les hablaremos sobre las distintas afecciones vinculadas a la leche. Una buena parte de estas puede separarse en dos grupos: la intolerancia a la lactosa y las alergias a algunos de los compuestos de la leche.

¡Importante!: Este es un artículo de divulgación. Si piensas que puedes tener algún problema de salud relacionado o no con la leche, debes consultarlo con un médico.

¿Alergia a la leche o intolerancia a la lactosa?

Una buena parte de las afecciones vinculadas a la leche están relacionadas con la lactosa. Esta es un disacárido natural (azúcar) compuesto de glucosa y galactosa, presente naturalmente en la leche de todos los mamíferos (vaca, oveja, cabra, etc.), incluyendo la leche materna humana.

Es importante identificar que la intolerancia a la lactosa y las alergias a la leche son diferentes afecciones con diferentes causas. Si bien la causa de la intolerancia a la lactosa está en los problemas de digestión de la lactosa, la causa de las alergias a la leche es la respuesta del sistema inmunitario a una o más proteínas presentes en la leche y productos lácteos.

La alergia a la leche ocurre con mayor frecuencia en el primer año de vida, mientras que la intolerancia a la lactosa generalmente ocurre más tarde.

Cabe señalar que si bien la intolerancia a la lactosa puede causar síntomas molestos, una reacción alérgica grave a la leche puede poner en peligro la vida. Es así que es importante saber que las personas alérgicas a las proteínas lácteas no pueden consumir productos lácteos, incluso si son “libres de lactosa” o “bajos en lactosa”.

¿Qué es la alergia a las proteínas lácteas?

La leche no sólo contiene lactosa, sino que contiene otros nutrientes, incluyendo varias proteínas de suero de leche. La alergia a la leche se genera principalmente por estas proteínas, y por lo tanto dentro de este tipo de alergia hay variantes de una persona a otra.

La alergia a las proteínas lácteas de vaca es la alergia más común en niños pequeños. La mayoría se resuelve espontáneamente en el segundo o tercer año de vida y el 95% de los casos se han solucionado a los 5 años.

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa ocurre cuando en el intestino delgado no hay suficiente cantidad de la enzima lactasa, necesaria para desdoblar en glucosa y galactosa de la lactosa consumida y así poder digerirla.

La intolerancia a la lactosa puede ser temporal si es causada por procesos que alteran las vellosidades intestinales, como infecciones intestinales o en dietas con gluten en celíacos. En estos casos, la intolerancia a la lactosa desaparece una vez que las vellosidades se recuperan.

¿Cuáles son los síntomas de la intolerancia a la lactosa?

Los síntomas de intolerancia a la lactosa pueden aparecer unas horas después de consumir leche o productos lácteos u otros alimentos que la contengan. Cuando la lactosa, no digerida, llega al intestino grueso, causa los síntomas clásicos de esta intolerancia como por ejemplo:

  • Dolor intestinal
  • Gases
  • Diarrea
  • Hinchazón del vientre
  • Náuseas

Estos síntomas pueden ser leves o graves, según la cantidad de lactosa que se ha consumido, y la tolerancia que se tenga a la lactosa antes de presentar síntomas.

¿Qué causa la intolerancia a la lactosa?

En función de su origen, existen 3 formas de intolerancia a la lactosa:

1. Deficiencia primaria de lactasa

El ser humano es el único mamífero que toma leche en la fase adulta, por lo que algunas poblaciones han desarrollado mutaciones genéticas que permiten la secreción de la lactasa durante la vida adulta (como ocurre por ejemplo en las personas de ascendencia europea). Estas mutaciones han ocurrido varias veces de forma independiente, en diferentes zonas del mundo, y están relacionadas con la domesticación del ganado lechero durante los últimos 10 000 años. Así, la intolerancia a la lactosa es menos común en personas que portan el gen que les permite digerir la lactosa después de la infancia.

Las poblaciones que no tienen esta mutación (principalmente asiáticas, africanas y americanas) suelen presentar escasez primaria o permanente de lactasa al llegar a la adultez: el intestino delgado produce menos lactasa después de la infancia y las concentraciones de esta disminuyen con la edad. Es por esto que los síntomas de intolerancia a la lactosa normalmente no se presentan hasta la adolescencia o a principios de la edad adulta.

Se estima que alrededor del 68% de la población mundial tiene malabsorción de lactosa, pero cabe mencionar que la deficiencia primaria de lactasa no se considera una enfermedad, por lo que no requiere tratamiento: se maneja restringiendo la ingesta de lactosa en la dieta.

2. Deficiencia secundaria de lactasa

La malabsorción secundaria de lactosa se debe a una deficiencia de lactasa en personas que mantienen la secreción de esta enzima en la vida adulta. Esta puede ser causada por lesiones al intestino delgado, puesto que infecciones, enfermedades u otras afecciones que lesionan al intestino delgado pueden hacer que produzca menos lactasa. Tratamientos para otras afecciones, como medicamentos, cirugía o la radioterapia, también pueden lesionar el intestino delgado.

Cabe destacar que esta condición puede presentarse en bebés nacidos prematuramente, puesto que es posible que el intestino delgado no produzca suficiente lactasa durante un corto lapso después del nacimiento. El intestino delgado generalmente produce más lactasa a medida que el bebé crece.

3. Deficiencia congénita de lactasa

La deficiencia congénita de lactasa se presenta de inmediato en los recién nacidos, coincidiendo con la lactancia materna. En esta rara afección, el intestino delgado produce poca o nulas cantidades de lactasa desde el nacimiento. Esta es una enfermedad extremadamente rara, de la cual solo se han documentado unos 40 casos en todo el mundo.

Malabsorción de lactosa e intolerancia a la lactosa

Ahora, si bien la intolerancia a la lactosa es causada por malabsorción de lactosa, no todos los que tienen malabsorción de lactosa tienen intolerancia a la lactosa.

Si una persona tiene malabsorción de lactosa (sin intolerancia), su intestino delgado produce bajas concentraciones de lactasa (como mencionamos arriba, la enzima que descompone la lactosa) y no puede digerir toda la lactosa que come o bebe. La lactosa que no se digiere pasa al colon, y una vez allí las bacterias en el colon descomponen la descomponen y crean fluidos y gases. En algunas personas, estos fluidos y gases adicionales pueden causar síntomas similares a los de la intolerancia a la lactosa.

¿Intolerancia a la lactosa u otra afección?

Debido a la presencia de síntomas, algunas personas que creen que tienen intolerancia a la lactosa cuando en realidad no tienen malabsorción de lactosa. Lo que ocurre en estos casos es que sus síntomas gastrointestinales se deben a la presencia de enfermedades no diagnosticadas que afectan el intestino delgado, tales como la enfermedad celíaca, la sensibilidad al gluten no celíaca, la enfermedad de Crohn o crecimiento bacteriano excesivo.

Asimismo, la intolerancia a la lactosa puede ser confundida con una alergia a la leche, y es especialmente difícil de diagnosticar cuando no es mediada por la inmunoglobulina E (IgE).

Nota: Las alergias alimentarias mediadas por IgE se producen por anticuerpos IgE específicos frente a un antígeno alimentario y presentan síntomas inmediatamente: cutáneos, digestivos, respiratorios y/o cardiovasculares.

¿Qué pruebas se utilizan para diagnosticar la intolerancia a la lactosa?

Primero, los síntomas se deben una deficiencia primaria de la lactasa o si la intolerancia es causada por una enfermedad subyacente que causa deficiencia secundaria de lactasa, como pueden ser: una gastroenteritis infecciosa; una enfermedad celíaca no diagnosticada; sensibilidad al gluten no celíaca; la enfermedad de Crohn; u otras enfermedades que afectan al intestino delgado.

Luego, se realiza una prueba de tolerancia a la lactosa. Esta se basa en la medición de la respuesta glucémica a una sobrecarga de lactosa. Cabe señalar que el resultado de esta prueba no es específico, dado que algunas enfermedades pueden invalidar el resultado de esta prueba (por ejemplo la diabetes, el síndrome de malabsorción, o algunos síndromes funcionales de vaciamiento gástrico). Cuando se necesita confirmación adicional, es importante distinguir la intolerancia a la lactosa de la alergia a la leche, que tal como señalamos arriba, es una respuesta inmune anormal a las proteínas de leche. Otras pruebas disponibles son:

  • Prueba de hidrógeno en el aliento
  • Acidez de las deposiciones
  • Biopsia del intestino delgado
  • Pruebas genéticas

Cabe señalar nuevamente que la intolerancia a la lactosa es el estado normal para la mayoría de seres humanos, ya que en línea con lo que sucede con otros mamíferos, los adultos humanos pierden naturalmente la capacidad de digerir lactosa. Sólo algunos grupos humanos, principalmente aquellos que descienden de poblaciones de Europa del norte, mantienen la capacidad de digerir lactosa sin problemas en la edad adulta. Es así que la intolerancia a la lactosa no se considera una enfermedad, y normalmente no requiere un diagnóstico médico.

¿Cuáles alimentos y bebidas contienen lactosa?

La lactosa se encuentra en todas las leches y productos lácteos, pero también se puede encontrar en otros alimentos y bebidas, puesto que leche y productos lácteos pueden ser añadidos a alimentos enlatados, congelados, envasados y preparados.

Si una persona presenta síntomas después de consumir una pequeña cantidad de lactosa, debe prestar atención a las etiquetas de los numerosos productos que pueden contenerla, tales como:

  • Pan y otros productos horneados, como panqueques, panecillos, galletas y pasteles
  • Alimentos procesados, incluyendo cereales para el desayuno, papas deshidratadas que se preparan instantáneamente, sopas, margarina, aderezos para ensaladas, papas fritas y otros bocadillos
  • Carnes procesadas como tocino, chorizo, salchichas y fiambres
  • Sustitutos de comidas líquidos y en polvo a base de leche, batidos, y proteínas en polvo y en barras
  • Cremas no lácteas líquidas y en polvo para el café, y crema batida no láctea
  • Leche en polvo sin grasa

Así mismo, algunos medicamentos recetados y de venta libre pueden contener una pequeña cantidad de lactosa. Se debe consultar con el médico acerca de la cantidad de lactosa que contienen los medicamentos que se toman, especialmente si incluso pequeñas cantidades de lactosa no pueden ser toleradas por la persona.

Recuerda que si tienes tiempo para preparar tu propia comida en casa, puedes inscribirte en nuestros talleres o seguir nuestras recetas gratuitas, rápidas, fáciles, sin gluten y sin lactosa.

Más información

Si te interesa informarte más al respecto de las afecciones vinculadas a la leche y a la lactosa, te recomendamos lo siguiente:

  • El libro “La vida láctea: La guía práctica sobre la intolerancia a la lactosa” de Oriol Sans Farell. Puedes conseguirlo en papel o formato ebook en los siguientes links: América o Europa
  • En este vídeo se explica muy bien la intolerancia a la lactosa y la alergia a las proteínas de la leche.

¡Importante!: Recuerda que este es un artículo de divulgación. Como mencionamos al inicio, si piensas que puedes tener algún problema de salud relacionado con la leche, debes consultarlo con un médico.

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